REFLEXIONES PUNTUALES

Nubes de Niebla

Siempre me ha gustado la niebla.

Profunda e intensa como yo.

Aunque normalmente no me deja ver más allá.

De entre todas las cosas que hay ahí fuera, no veo ninguna.

Tan solo mi niebla y el ala de este avión.

No puedo hacer nada más que pensar. Para mí es horrible.

Portátil: Sin batería.

Teléfonos: En modo avión.

Humanos: Desconocidos.

Solo me queda escribirte. Imaginarte aquí a mi lado, con nuestras conversaciones interminables…

Por encima de la niebla, siento que está el sol.

Algo menos sola en este nuevo universo.

Tic tac.

De la serie de los tics tacs en mi vida, nos encontramos en este avión.

Tic tac.

“El vuelo es un suspiro”.

20 min. largos para un tac y largos sin cobertura. Largos sin ti.

Tic tac.

Nos alzamos aún más y descubro que no era niebla.

Estábamos entre las nubes, que ya sabemos (desde hace poco) que tienen la misma estructura que la niebla. Pero, es verdad, viven en lo alto. He ahí la gran diferencia.

Las nubes no son intensas. Son ligeras; estas de aquí arriba son precisas; no pesan y me encantaría imaginar sus formas junto a ti.

Como los humanos. Misma estructura pero diferente consistencia.

Como tú y yo.

Como nuestras maneras de ver el mundo.

Tic tac.

Deben haber pasado dos minutos y nos volvemos a encontrar entre las nubes de niebla. Ligeras e intensas.

Fusionadas en algo nuevo. Más bello, más hermoso, más fuerte, más eterno.

Como tú y como yo cuando estamos juntos.

Como tú y yo…

POEMARIO EMOCIONAL

Tu manera de mirar mi mundo

Ves una nube y me preguntas si sería capaz de escribirles un poema.

Te digo que estoy cansada, que necesitaría parar, reflexionar; conectarme con esas nubes.

Sé que sabes que miento. Que a cada segundo imagino emociones, veo conexiones y que te miro esperando que tu mirada me confirme que tú también las has visto.

A esas nubes, con mil millones de formas que me hacen sonreír, les contaría mil anécdotas; ¡me encantaría contarles la belleza del mundo que hoy decoraban…!

Pero no puedo.

Mientras conduces las observo de lejos e imagino cómo sería un mundo encima de ellas; junto a ti.

Sé que, probablemente, si te invitara a subir a mi mundo de imaginación, te reirías y me dirías: -“Son nubes. Yo no veo tanto”.

Sé que te reirías, pero después pararías de reírte y sonreirías.

Sigues conduciendo; ya no hablamos de nubes; pero por mucho que nos alejemos, yo sé que esas nubes siempre estarán ahí…