REFLEXIONES PUNTUALES

Momentazo

Estoy pletórica.

No sé cómo expresar la explosión que llevo dentro.

Respiro y me entra el triple de aire,

y pienso en lo dichosa que es la vida.

Que cuando estas algo más apagada te da un subidón de golpe, que te hace no poder dejar de sonreír.

Estoy en racha. Lo tengo que decir.

La verdad es que parece que el azar está de mi lado, pero no creo en él. Vaya.

Creo que esto que me está pasando son señales. El universo confabula para que yo sonría y sea feliz.

¿Pero cuál será el mensaje de universo? ¿Lograré descifrarlo?

¿Durará mucho tiempo? ¿Será una ficción mental y solo es buena suerte?

Sea lo que sea, ahora mismo estoy pletórica. Se me escapa tanta felicidad del pecho. La sonrisa me va a romper la boca, ¡me crezco, subo, me elevo!

Soy feliz, en este momento…

¡Corre, Maribel! Disfruta…! Que si hay algo que dura poco en la vida son los momentos como este…

POEMARIO EMOCIONAL

El camino

El camino que me llevaba hacia ti no era el habitual.

Recuerdo otro transporte distinto al que cada día me llevaba a mi casa.

Sus asientos eran azules, como estos en los que ahora estoy sentada; pero, no me preguntes por qué, yo veía ese azul mucho más intenso.

Sí que tengo que reconocer que las personas que siempre lo habitaban me parecían advenedizas. Yo estaba cómoda en cada uno de los vagones que me acercaban a ti, pero me sentía ajena a ese lugar.

Probablemente la advenediza era yo.

De hecho reconozco que nunca pertenecí a él.

Cuando salía de ese vagón, buscaba el camino recto…

Ahora que lo pienso, yo lo veía recto, pero realmente estaba lleno de curvas; curvas que nunca lograría girar.

En mi pensamiento rondaban las vidas y las emociones de las personas con las que me había cruzado. Me las imaginaba súper emocionantes.

Pero para mí la emoción eras tú.

La brisa del aire que acontecía, la sutil lluvia de verano, hasta el azul del cielo me parecían más bellos que de costumbre.

No lo podía evitar. Tu esencia lo envolvía todo.

Cuanto más avanzaban los días, y más llovía, más nubes había, y yo más sentía.

Tu camino ya era como un poquito mío, y cada una de aquellas calles eran testigos de la magia que había en mis ojos. Sin más, sonreía.

Mi mundo era mágico, repleto de ilusión.

Mi ilusión, pero me bastaba.

Siempre he pensado que la vida tiene un final feliz, y que contigo me estaba esperando uno.

Pero sabía que era un sueño; mi sueño.

Cuando llegaba a tu puerta mi corazón se volvía loco. Palpitaba y palpitaba. Nunca dejó de hacerlo.

Solo con recordarlo, me vuelve a palpitar.

Mi piel erizaba al verte y para que no te dieras cuenta, yo miraba a lo lejos… Intentaba disimular.

Jamás lo supe hacer bien…

———

A día de hoy, aún recuerdo el camino que me llevaba a tu casa…

REFLEXIONES PUNTUALES

Cicatriz

Y pienso en ese lugar
Y al pensar me siento en él…

Y sonrió porque hay lugares donde es inevitable sonreír…

Hay momentos, recuerdos, personas y canciones que son capaces de cambiarlo todo…


De cambiarme del todo…


De inspirarme, de motivarme…

Capaces de que en un ¡zas! me cortocircuite…
Y me venga arriba…

Es entonces cuando se me ensancha el corazón. Y flipo.

Yo no tengo otra palabra mejor para expresar lo que me sucede… Pero es una sensación brutal.

No sé si a ti te ha pasado alguna vez… Pero, para mí, algo se escapa de mi cuerpo… Y no puedo dejar de palpitar… Y me inunda una sensación de felicidad máxima que no entiendo, que me supera y entonces me siento de nuevo en un eterno pero efímero síndrome de Stendhal

Y siento tanto dolor y tanto placer en cada uno de esos momentos que sería capaz de matar por esa cicatriz….

Un eterno y efímero complejo… como el que siento cuando estoy a tu lado…

Te leo. Te siento. Te oigo. Te recuerdo… A ti, mi cicatriz.

POEMARIO EMOCIONAL

Desde tu ventana

Mi cuerpo aún me pregunta por ti.

Aún recuerda el sabor de tus labios sobre él mientras la leve brisa de tu ventana acariciaba mis mejillas.

Hace muchas horas ya.

Pocas y demasiadas a la vez.

Por más distancia física que haya alcanzado siento que una parte de mí se quedó allí, entre tus sábanas.

La quise esconder entre los muelles de tu somier para que no la encontraras, pero sé que mi mirada te delataba que algo estaba pasando en mí.

Al mirarme me decías que magnificaba ese lugar, tu sonrisa y el poder del universo, pero solo yo sabía lo que confluía en mi interior debajo de tu ventana.

Le puse un nombre. El de un lugar orientado al universo, donde hasta lo imposible podía suceder.

Nunca jamás te lo dije…

Quizá te estés enterando ahora…Pero esa ventana se había convertido en mi nuevo lugar favorito.

Porque, debajo de ella, todos mis sueños, se hacían realidad…

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