REFLEXIONES PUNTUALES

Selfie

Hoy he tenido una reflexión.

Estaba subiendo las fotos al blog (subí el post y, una semana después, he subido la imagen… Es lo que se llama aprendizaje) y he tenido que escoger una que representara que soy fan de mí misma. Los tags utilizados han sido amor propio, selfie y narcisismo.

Hace unos meses alguien me dijo que mis selfies me hacían aparentar ser una persona narcisista. “¿Yo? La de la baja autoestima por antonomasia…?”Me gusta subir a menudo imágenes de mi misma, de mi pensamiento de mis reflexiones de mi evolución. Me hacen sentir más fuerte y quién sabe quizá mis fotos alienten a alguien.

Pero, al escoger la imagen para fan … he escogido un selfie. Y yo me he preguntado ¿qué significa un selfie?

Un selfie significa amor propio, quererse, autoestima, pero también soledad.

Una foto es un captador de momentos, así lo veo yo, pero, ¿qué sucede cuando quieres captarte y tienes que autocaptarte? Se llama selfie.

Fan representa mi amor propio, lo mucho que me gusta mirarme, leerme, conocerme; pero fan habla de mi soledad. De mi búsqueda hacia que tú me leas, me mires, me busques y me sonrías.

Soy muy fan de mí, pero me gustaría, ser más fan de ti.

Fan de mi fan.

Y, así, dejar los selfies a un lado y hacer un inventario de momentos en cada una de nuestras memorias.

 

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Fan

Soy mi mejor fan. He entrado 52 veces a leerme.

Entonces me ha dado por pensar en los límites. Ha sido justo al despertarme y llevo todo el día preguntándome: ¿Hasta dónde llegan los límites de una persona por un lado y, por otro, cómo romper con esos límites?

Cada uno de mis pensamientos me reconduce al mismo lugar: La transcendencia. Tengo creencias en mí que no me permiten ir más allá pero, por otro lado, deseo ir más allá.

Así es la vida. Querer y no poder. Poder y no querer. Quizá, más bien, mi vida.

Esta sensación me lleva a mis 23 años. Recién licenciada y con miedo a cumplir mi sueño. Yo no sé si con 23 sabía lo que significaba el concepto ‘zona de confort’ pero sí recuerdo que sabía lo que era el fracaso.

Hace tan solo unos días, he aprendido que si eludimos/evitamos las situaciones traumáticas que vivimos en el pasado, estas pueden llegar a anclarse. Es por ello que en lugar de limitarme y huir como siempre he hecho, hoy a mis 44 me enfrento. -¿A qué?- Al miedo. Miedo a fracasar. Miedo a mis límites y a mis no límites. Miedo a ti cuando me lees. Miedo a tus pensamientos. Miedo a que pienses, tú que me conoces, que no soy normal.

Pero es que no puedo más. Necesito gritar, alzar mi voz. Decirte estas cosas que te digo. Y, ya tú, si quieres, las entiendes.

Al final he acabado el día pensando entre la diferencia entre un círculo y un cuadrado. El cuadrado representaba mi yo de los 23 y el círculo el de los 44. ¿Por qué? Pues porque son símbolos, no son míos, son universales.

Entonces me he visto como un círculo, fluyendo como una galaxia y dejando por doquier pensamientos, miradas, sonrisas, emociones…

Seguido he mirado al cielo, he sonreído y he pensado: “Esa es la Maribel que quiero ser “.

He bajado la cabeza, he continuado mi trayecto y he vuelto a sonreír porque esa es la Maribel que hoy, por fin, soy.

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Inicios

La palabra principio me resulta muy curiosa. Básicamente porque solemos decir que empezamos cosas que ya han comenzado; que ya he comenzado.

Probablemente escribo desde que tengo memoria. ¿A qué edad sucede eso? Quizá sobre los 5 años… Sí, lo sé, como buena escritora debería documentarme, darme algo de valor, de conocimiento, enseñarte cosas, pero yo no soy de esas… -¿Tú lo sabes?, ¿a qué edad empieza la memoria?- Pues desde esa edad creo que escribo…

¿Debe un escritor ser leído? Diría que sí, pero durante toda mi vida he sentido que nadie me leía; amigos, familia y gente que me quiere no cuentan… ¡Me quieren!

Recuerdo que una vez tuve un fan. Sí, uno. Me contó que cada día llegaba al trabajo, leía la prensa y luego me leía a mí. Era guay sentir que alguien me leía. Me debía a mi fan.

¿Te imaginas lo que suponía para mí que mi cacao emocional estuviera al nivel de la prensa? Me sentía poderosa… ¡Sí, invencible!

El empoderamiento es una palabra genial; está muy de moda y me da, también, un poco de repelús, pero lo que significa en sí es brutal.

Quiero volver a sentir esa sensación. Muero de ganas, la verdad. Sentirme viva, importante, con transcendencia… Sentir que me escuchas cuando te hablo. Imaginar como mis palabras transfieren a través de tus ojos hacia tu corazón… Por todo eso, y mucho más, aparece el motivo y la razón de este sitio, de mis RE-INICIOS.

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