POEMARIO EMOCIONAL

Reconstrucción

Han reconstruido los cristales rotos. Más bien los han sustituido.

Nueva fachada pero por dentro me siento igual.

Rota. A trozos.

Recordando mi pena.

Bajo la tortura que merezco.

Aprender sufriendo.

Sufrir y no aprender.

Eterna tragedia la de mi momento.

Cristales nuevos.

Nueva fachada.

Rotura por dentro…

RESCATES

Drama

Y cuando pienso en mis dramas, pienso en ti y vengo a verte, al lugar donde deposité tu alma.

Y me siento mejor porque sé que no puede haber más drama que el haberte perdido.


Arrugo mi boca, la abro, separo mis dientes, mis ojos achinan y lloro lloro y lloro.


Mi corazón grita desesperanzado porque jamás volverás y la rabia se convierte en tristeza y me inundo de lágrimas.


Y mi pena es menos pena porque no hay nada peor que haberte perdido.


Y entonces miro al cielo.

Siento todo el tiempo que pasa.


Y vuelvo a casa.

A mi vida, sin ti…

POEMARIO EMOCIONAL

TAC

Tengo miedo,mucho miedo…

Siento pánico de tener que enfrentarme a todo esto.

Sin ti.

Sin tu abrazo, sin tu mano, sin tu roce…

Sin tu palpitar cerca de mi corazón.

Se acerca el momento.

Respiro hondo.

Entro en la fría sala;

no me puedo concentrar.

¿En qué debería concentrarme?

Si debo reservarme nuestras imágenes más felices para el peor de mis momentos…

Grito. Te llamo. Ven conmigo.

Respiro, suspiro, aspiro.

Es mi palpitar el que ahora retumba.

Prefiero el tuyo.

Su suavidad. Su melancolía.

Po pom po pom

Tic tac tic tac

Respiro, suspiro, aspiro.

Miedo, miedo, miedo…

Pánico.

Palpitar…

¡Dame refugio!

¡Dame amor!

¡Dame abrazo!

Acompáñame…

Que yo te sienta muy muy cerca

dentro de mí, en mi interior…

Rozando, como siempre, mi corazón…

POEMARIO EMOCIONAL

Me pierdo

En el extraño camino hacia ti, me pierdo.

Hoy han sido tres veces.

Y eso que me sentía centrada.

En el lúgubre camino de sus pasillos, busco.

Busco la salida.

La salida no es más que mi llegada; nuestro punto de partida.

El inicio, El fin.

Salida, llegada.

Principio, final.

Tú, yo.

De nuevo, me pierdo.

Perdida, te busco.

Me busco.

Oculto entre los recovecos de la sociedad me escondo.

Ahora, oculta como tú, para sentir lo mismo que tú sientes.

Para abrazar lo que tú abrazas.

Para besarte mientras me besas.

En el extraño camino hacia la línea Lila, en la que a menudo me pierdo, te busco, te pienso, te abrazo y te beso.

POEMARIO EMOCIONAL

Mi propio concepto del amor

Y cuando te miro y sonrío,

sonrío y te veo.

Y te siento y me acerco.

Y te toco aunque estés lejos.

Y me calmo y me asombro y me escribes y te quiero.

Me dibujas, me iluminas, y me miras, aunque no te veo.

Mientras viajo, mientras caminas, durante el paseo y al dormir;

comiendo, viendo la tele, mientras leo y al sufrir.

Me privo, me limito, lo escondo;

No puedo.

Se escapa, se me sale, lo expulso;

te quiero.

POEMARIO EMOCIONAL

A petición

Por siempre… esas eran las dos palabras más deseadas en mi vida.

Esas las que no llegaban.

Esas las que yo esperaba de ti.

‘Por y para siempre’. Sonaba tan bien…

Deseaba todo en mi vida.

Tú no deseabas más que lo que tenías.

Mi mundo siempre había sido una incongruencia entre lo que deseaba y lo que obtenía;

quizá con lo que me conformaba.

Pero me bastaba si tú estabas en él.

Tu sonrisa, tus ojos avellana, el sabor de tu piel. Su color. Todo me bastaba.

Todo bajaba el platito de la báscula hacia abajo y pesaba tanto que ya no me importaba sentirme incomprendida.

Incomprendida por ti.

Vivía esperando tu huida ante mis roces, mis caricias, mis miradas de amor.

Tú resistías. Resistir. Sí, esa era la palabra.

Resistías aún no sé muy bien por qué… algo sentirías. Pero sé que tus pánicos y tus muros nunca te dejarían ir más allá.

Quizá era por mí, pero me gustaba pensar que era por ti….

Vivía a petición. Tu petición.

Pero cualquier reclamo tuyo, hacia mí, era la vida para mí.

Y cada día el platito de la báscula pesaba más y más y más…

POEMARIO EMOCIONAL

El camino

El camino que me llevaba hacia ti no era el habitual.

Recuerdo otro transporte distinto al que cada día me llevaba a mi casa.

Sus asientos eran azules, como estos en los que ahora estoy sentada; pero, no me preguntes por qué, yo veía ese azul mucho más intenso.

Sí que tengo que reconocer que las personas que siempre lo habitaban me parecían advenedizas. Yo estaba cómoda en cada uno de los vagones que me acercaban a ti, pero me sentía ajena a ese lugar.

Probablemente la advenediza era yo.

De hecho reconozco que nunca pertenecí a él.

Cuando salía de ese vagón, buscaba el camino recto…

Ahora que lo pienso, yo lo veía recto, pero realmente estaba lleno de curvas; curvas que nunca lograría girar.

En mi pensamiento rondaban las vidas y las emociones de las personas con las que me había cruzado. Me las imaginaba súper emocionantes.

Pero para mí la emoción eras tú.

La brisa del aire que acontecía, la sutil lluvia de verano, hasta el azul del cielo me parecían más bellos que de costumbre.

No lo podía evitar. Tu esencia lo envolvía todo.

Cuanto más avanzaban los días, y más llovía, más nubes había, y yo más sentía.

Tu camino ya era como un poquito mío, y cada una de aquellas calles eran testigos de la magia que había en mis ojos. Sin más, sonreía.

Mi mundo era mágico, repleto de ilusión.

Mi ilusión, pero me bastaba.

Siempre he pensado que la vida tiene un final feliz, y que contigo me estaba esperando uno.

Pero sabía que era un sueño; mi sueño.

Cuando llegaba a tu puerta mi corazón se volvía loco. Palpitaba y palpitaba. Nunca dejó de hacerlo.

Solo con recordarlo, me vuelve a palpitar.

Mi piel erizaba al verte y para que no te dieras cuenta, yo miraba a lo lejos… Intentaba disimular.

Jamás lo supe hacer bien…

———

A día de hoy, aún recuerdo el camino que me llevaba a tu casa…

POEMARIO EMOCIONAL

La sombra

Hoy no tengo ganas de escribir.

No le veo la emoción ni siento que se lleve mis fantasmas.

Hoy no tengo ganas de sentir.

Y sin embargo los sentidos ganan la batalla.

Hoy siento que no decido sobre mí.

Es mi sombra la que me acompaña;

la que digo que no existe,

la que me se me resiste.

Es la larga figura que me recoge,

a la que pertenezco,

la que se adueña de mí.

Se adueña y me manda escribir,

y me manda sentir

y me manda no decidir.

Es la sombra que rechazo,

la que intento ignorar

y a la que cuento a todos que ya no existe,

la que hoy me atrapa y se adueña de mí de nuevo.

Es el espejo de lo que veo en los demás

lo que hoy proyecto sobre mí misma.

Y lo veo.

Y lo odio.

Y me veo.

Y me odio.

Esperaré, pues, a mañana,

para que esta maldita sombra desaparezca de mi perfil

y poder así permitir que mi corazón palpite a su sentir.

POEMARIO EMOCIONAL

La musa

Hoy, mi musa tiene nombre de hombre.
Hoy mi musa eres tú, mi inspiración.
Mirarte supone un sinfín de pensamientos;
Escucharte, millones de ideas;
Sentir que me tocas, fusionarme con el infinito…
Hoy, mi musa tiene nombre de hombre.
Hoy, mi musa eres tú.