POEMARIO EMOCIONAL

El camino

El camino que me llevaba hacia ti no era el habitual.

Recuerdo otro transporte distinto al que cada día me llevaba a mi casa.

Sus asientos eran azules, como estos en los que ahora estoy sentada; pero, no me preguntes por qué, yo veía ese azul mucho más intenso.

Sí que tengo que reconocer que las personas que siempre lo habitaban me parecían advenedizas. Yo estaba cómoda en cada uno de los vagones que me acercaban a ti, pero me sentía ajena a ese lugar.

Probablemente la advenediza era yo.

De hecho reconozco que nunca pertenecí a él.

Cuando salía de ese vagón, buscaba el camino recto…

Ahora que lo pienso, yo lo veía recto, pero realmente estaba lleno de curvas; curvas que nunca lograría girar.

En mi pensamiento rondaban las vidas y las emociones de las personas con las que me había cruzado. Me las imaginaba súper emocionantes.

Pero para mí la emoción eras tú.

La brisa del aire que acontecía, la sutil lluvia de verano, hasta el azul del cielo me parecían más bellos que de costumbre.

No lo podía evitar. Tu esencia lo envolvía todo.

Cuanto más avanzaban los días, y más llovía, más nubes había, y yo más sentía.

Tu camino ya era como un poquito mío, y cada una de aquellas calles eran testigos de la magia que había en mis ojos. Sin más, sonreía.

Mi mundo era mágico, repleto de ilusión.

Mi ilusión, pero me bastaba.

Siempre he pensado que la vida tiene un final feliz, y que contigo me estaba esperando uno.

Pero sabía que era un sueño; mi sueño.

Cuando llegaba a tu puerta mi corazón se volvía loco. Palpitaba y palpitaba. Nunca dejó de hacerlo.

Solo con recordarlo, me vuelve a palpitar.

Mi piel erizaba al verte y para que no te dieras cuenta, yo miraba a lo lejos… Intentaba disimular.

Jamás lo supe hacer bien…

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A día de hoy, aún recuerdo el camino que me llevaba a tu casa…

REFLEXIONES PUNTUALES

Los lazos ridículos

Hasta el día de hoy, en el cual he visto una peli en la que la protagonista se aferraba a estar con su marido, que no la quería, ni ella misma quería , solo por el simple hecho de sentir ese ‘orden’, ese que ‘todo está en su sitio’, he creído en los lazos.

No puedo dejar de pensar en que toda mi vida he buscado o creído súper genial la idea de tener lazos o vínculos.

Los hijos, la tradición, la convención social…. han sido en muchas ocasiones motivos para tener una vida al lado de alguien que no te hace feliz…

Siempre ha sido así pero, yo me pregunto, ¿sigue siendo así?

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Siempre he pensado en que los lazos son bonitos y positivos y buenos. Hasta hoy.

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Hace unas semanas conocí a una chica que buscaba desesperadamente crear lazos. Tener una amistad de toda la vida en 10 min. ; para lograrlo, lo daba todo y estaba ahí. Al 300%. No se le escapaba una.

En ella pude ver el reflejo de lo que es condicionar a alguien a estar ahí: ‘Como yo te doy, tú tienes que darme’. Ahí fue cuando me di cuenta de que quizá no se pueden crear lazos con todo el mundo y menos a la fuerza…

Mira, al final las personas pasan por nuestra vida para detectar características de nosotros mismos, y ella me enseñó que no se puede forzar. Nada.

La peli de hoy ha sido otro espejo: si te aferras en mantener una relación por lazos, conveniencia ninguno de los dos será feliz.

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Ahora mismo estoy en crisis. Mis creencias se han desmontado por completo y donde veía amor solo existe presión.

Quiero decir, si ves a una persona durante un tiempo se acaba creando un vínculo, cierto amor.

Pero, ¿cómo detectas si ese vínculo es ridículo?

¿Cómo desmontas lo que por sí solo se ha ido montando?

¿Qué determina que haya lazos entre dos personas?

Reconocer los lazos es complicado…

Ponerles fin más…

Pero si haces parecer que no hay lazo, ¿el vínculo se refuerza?

¿O se refuerza el deseo? La libertad y el libre albedrío excita, pone; pero no crea vínculo.

Qué curioso…

¿Vínculo o no vínculo?

Estoy escribiendo y mientras escribo me he dado cuenta de la clave de todo… No es lo mismo lazo que vínculo …

Un lazo es forzado, tiene nudo y aprieta.

Un vínculo de repente un día te das cuenta de que está ahí. Sin más.

Pero somos manipuladores y nos aprovechamos de los vínculos para transformarlos en lazos y así condicionar a que las personas estén a nuestro lado. A veces ponemos caritas, otras victimizamos, siempre con el mismo fin: Que no te vayas.

Dentro de toda esta reflexión tengo que reconocer que me siguen gustando los vínculos. Los que surgen, se crean, los que hacen que sonrías cuando nos miramos.

No quiero lazos bien atados, deseo vínculos. De esos como los del cordón umbilical que nos une a nuestra madre… No creo que no haya nada más bello que esa sensación de pertenecer.

Por pertenecer me refiero a esa sensación que nos producen los lugares y las personas de sentirnos en un lugar seguro.

Creo que si te sientes así con alguien, se crea algo entre los dos que es irrompible. Nunca vas a dejar de sonreír al ver o pensar a esa persona…

Eso es bello y une.

Lo que desune es no evolucionar; no comunicarse, no decirle a tu ‘sitio seguro’ cómo te sientes… Y es ahí cuando el vínculo va cobrando fragilidad y lo decoramos con cintas de seda…

Es ahí cuando las cosas empiezan a cambiar y la balanza empieza a deteriorar esa cosa bella que había entre los dos…

Me da mucha pena que la vida sea así… pero nos queda el recuerdo, el aprendizaje, algo de ti en mí….

Con lo cual un lazo/vínculo nunca puede ser ridículo…

Pero, si no es real….

Tarde o temprano,

se romperá solo…

POEMARIO EMOCIONAL

A veces…

A veces son los ojos.

Cambian los ojos,

cambia tu mundo.

Cambia todo.

A veces es tu sonrisa.

Si sonríes,

que si me sonríes,

Todo cambia.

También del corazón,

Que si se abre,

que si se cierra,

que si permanece.

A veces me gruñes,

a veces me ladras,

a veces me rozas,

a veces me amas…

A veces miro al cielo,

a veces, al mar.

A veces te miro.

Te veo suspirar…

POEMARIO EMOCIONAL

Fervor

No puedo dejar de mirarte.

Tu cara, tu presencia me alimenta.

Siento paz a tu lado.

Angustia cuando te alejas.

Te miro lentamente esperando tu amor.

Te doy todo. Quiero todo.

Un amor que llega en una forma distinta a la esperada.

Pero un amor sin igual.

Fervor. Siento fervor.

Amor, admiración.

Y mientras me besas y me abrazas te lo digo suavemente.

Con mi mirada, con mi cuerpo.

Sin mi voz.

No te puedo hablar.

Pero cierro mis ojos. Me relajo.

Y al abrirlos de nuevo descubro que sigues ahí; a mi lado.

Y respiro hondo.

Porque siento que tú también me quieres…

REFLEXIONES PUNTUALES

El género del amor 3

Estoy obsesionada en saber si mi Zeta, mi perra, me quiere.

La pongo constantemente a prueba para ver su reacción cuando no estoy, cuando me escondo, cuando hago parecer que tengo una chuche y no es verdad, e incluso cuando estoy justo con otras personas a las que doy fe de que también quiere.

Ella siempre está conmigo. Pero cuando vamos a lugares donde hay otras personas, me ignora; me siento la última mona.

Le pregunto si me quiere. Gira la cabeza.

Me acerco a su carita. Me bufa. Y gira la cabeza.

Leí que el contacto visual es muy importante, por ello, busco sus ojitos y la miro. Fijamente. Rollo para que ella piense: “Mamá, estás loca”. Pero como no tiene capacidad para hablar, me mira y se marcha.

Los perros tienen un solo líder, y ese soy yo. Le doy de comer, la saco, le doy mimos, la llevo a sitios, y la quiero como si de mis entrañas hubiera salido.

El amor que siente por mí, lo descubro cuando busca de mi calor para quedarse dormida.

Ese amor es evidente. Pero siempre quiero más.

¿Por qué? ¿Por qué a sabiendas de que no puede hablar yo espero que me diga que me quiere?

El género de amor habla de eso… habla de las mil maneras de sentir de cada ser, ya sea humano, hombre, mujer, animal o plantita.

Son los géneros que me acabo de inventar.

Una plantita también se expresa. Se sugestiona con la luz, con el alimento, con la música, el agua e incluso cuando la miras.

El amor, por tanto, existe por sí solo.

Y entonces viene a mi cabeza aquella frase “facta non verba”.

Cuando tenemos hechos, deseamos palabras y cuando tenemos palabras deseamos hechos…

El ser humano siempre está igual.

¿Y si nos quitaran la capacidad del habla?

Sería muy interesante descubrir qué habilidades desarrollamos para expresar nuestras emociones…

Sea lo que sea y fuere como fuere no me queda más remedio que reconocer y aceptar que Zeta nunca me dirá que me quiere…

POEMARIO EMOCIONAL

El género del amor 2

-“¿Me quieres?”

No contesta.

-“¿Me quieres?”

Se rasca.

-“Eo, estoy aquí. Te estoy preguntando si me quieres.”

Me mira. Me pone una patita encima.

-“Eso es que me quieres…”

Se aprieta muy fuerte contra mí. Sigue rascándose.

Cierro mis ojos.

La siento y sonrío.

Ahora, sé que me quiere…

POEMARIO EMOCIONAL

El género del amor

Te escucho venir.

Oigo tus pasos.

Se acerca el momento en el que estarás junto a mí.

De nuevo.

Sentiré tu calor; tu abrazo.

Sentiré que me quieres.

Pero te has ido.

Has dado media vuelta.

No vienes.

No me abrazarás con el roce de tu cabecita.

Imaginaré que me quieres.

Voy yo.

Nos miramos.

Te sonrío.

Te reclamo.

Te abrazo.

Te dejas.

Me dices que ya está.

Que quedas cerca de mí.

Te siento.

Te levantas.

Me enfadas.

Vuelves.

Me amas…