RESCATES

Es como lo de tu tatuaje

Aún no lo tienes pero ambas sabemos que te da fuerzas. Será tu mayor estandarte y siempre que caigas lo reconocerás grabado en tu piel.

Pasan los días y sigues esperando el momento en que te sientas que lo mereces. Existe. Lo deseas. Está en ti.

Pero aún no lo mereces.

Luchando cuerpo a cuerpo. Mano a mano con tu mente. Las ideas, los conceptos, tu fuerza va y viene. Revolotea. Asoma. Se esconde.

Tic tac. Tic tac.

La fuerza del mensaje que quieres representar y aún no representas.

¿Frustración? ¿Fracaso? ¿Resiliencia?

Es como lo de tu tatuaje. Me encanta esta frase como inicio de un libro.

Es como lo de tu tatuaje. El que marca esta historia. El que determina quién y cómo eres.

Es como lo de tu tatuaje. El que ya te pertenece. El que ya te representa.

El que ya, sin existir, está fijado en tu piel…

RESCATES

Momentos

A veces me sorprendo de la vida misma. Suena a topicazo pero es así.
Pasamos los días entre números y letras y, cuando menos te lo esperas, apagas La Luz y ¡zas! Surge una emoción.

Las palabras fluyen, la música acompaña, poesía, arte, ¡ Emoción!

Y con la emoción los sueños y la idea, el crear, el vamos a… y el por qué no…

Momentazos…
Respiremos…
Disfrutemos…
Nombremos a los grandes y engrandezcamos con ellos..

Y el mundo ahí, sin saber lo que nos ocurre… sin disfrutar de nuestra emoción…

Ese mundo que, disfrutando de mil y una otras maneras, nos espera mañana de vuelta a su realidad.
La realidad que nos engloba a ti y a mí en un mundo de ficción…
La ficción que nace del sueño de poder matematizar todo.

RESCATES

7 Horas

Siete horas sin ti.

Ya han pasado siete. Sí.

He pasado ya por varios estados: Valentía, empoderamiento, miedo e incluso ansiedad.

Te he escrito, te he llamado, te he suplicado. Aunque no lo oyeras.

Te he buscado. Te he encontrado y te he perdido.

Sucedió hace 6 horas.

Me siento perdida, desorientada, confundida. Sintiendo lo que tú sentías cuando yo, estando, no estaba.

Gasto sonidos, gasto palabras, gasto sentimientos. Gasto la vida.

Y en el bucle del sinsaber y del sentirme perdida, te pido, te suplico y te reclamo,…. que me perdones.

RESCATES

Te perdí

Y entonces me puse a llorar.

Y las lágrimas caían y caían y yo no podía dejar de llorar…

Pero no eran lágrimas de tristeza.

Eran lágrimas de esas de entenderlo todo.

De cerrar el círculo.

Y fue en ese momento, mientras lloraba,

que entendí que jamás volverías a mi vida.