REFLEXIONES PUNTUALES

El género del amor 3

Estoy obsesionada en saber si mi Zeta, mi perra, me quiere.

La pongo constantemente a prueba para ver su reacción cuando no estoy, cuando me escondo, cuando hago parecer que tengo una chuche y no es verdad, e incluso cuando estoy justo con otras personas a las que doy fe de que también quiere.

Ella siempre está conmigo. Pero cuando vamos a lugares donde hay otras personas, me ignora; me siento la última mona.

Le pregunto si me quiere. Gira la cabeza.

Me acerco a su carita. Me bufa. Y gira la cabeza.

Leí que el contacto visual es muy importante, por ello, busco sus ojitos y la miro. Fijamente. Rollo para que ella piense: “Mamá, estás loca”. Pero como no tiene capacidad para hablar, me mira y se marcha.

Los perros tienen un solo líder, y ese soy yo. Le doy de comer, la saco, le doy mimos, la llevo a sitios, y la quiero como si de mis entrañas hubiera salido.

El amor que siente por mí, lo descubro cuando busca de mi calor para quedarse dormida.

Ese amor es evidente. Pero siempre quiero más.

¿Por qué? ¿Por qué a sabiendas de que no puede hablar yo espero que me diga que me quiere?

El género de amor habla de eso… habla de las mil maneras de sentir de cada ser, ya sea humano, hombre, mujer, animal o plantita.

Son los géneros que me acabo de inventar.

Una plantita también se expresa. Se sugestiona con la luz, con el alimento, con la música, el agua e incluso cuando la miras.

El amor, por tanto, existe por sí solo.

Y entonces viene a mi cabeza aquella frase “facta non verba”.

Cuando tenemos hechos, deseamos palabras y cuando tenemos palabras deseamos hechos…

El ser humano siempre está igual.

¿Y si nos quitaran la capacidad del habla?

Sería muy interesante descubrir qué habilidades desarrollamos para expresar nuestras emociones…

Sea lo que sea y fuere como fuere no me queda más remedio que reconocer y aceptar que Zeta nunca me dirá que me quiere…

REFLEXIONES PUNTUALES

Imperfección

Hoy he imaginado un triángulo equilátero; súper perfecto.

A ese triángulo uno de los vértices se le sobresale.

Deja de ser perfecto.

Me imagino también círculos abiertos.

Estas cosas pueden suceder.

Suspiro.

Hoy sólo pienso en rayas continuas en paralelo a discontinuas. Eso es lo que veo en la autopista. Incluso en cualquier carretera con un mínimo de distancia.

Vivimos rodeados de figuras geométricas por doquier y cuántas más tenemos, más queremos.

Deseamos tenerlo todo controlado, racionalizar, controlar, ubicar; pero, a veces, a ese triángulo equilátero se le escapa, porque sobresale, un poquito de su perfección.

Siendo menos perfecto, no deja de ser un triángulo. Así, al menos, yo lo veo.

Tiene sus laterales, su superficie y hasta una hipotenusa.

Abro los ojos, miro al frente, y me doy cuenta de que la rayita discontinua es una línea que sí se puede sobrepasar.

Suspiro.

REFLEXIONES PUNTUALES

Poniboy Curtis

Vale, al final después de unos veinte años con la misma teoría, te la he explicado. Era la primera vez que se la explicaba a alguien y mientras la contaba me he dado cuenta de mi propia incongruencia.

Tenía 16 cuando descubrí a Robert Frost. Quizá fue con 15 pero me recuerdo a mí misma contándole a mi primer novio lo del “Nada dorado puede permanecer”.

A diferencia de con 16, hoy la mítica frase sigue siendo uno de mis Leitmotiv, la diferencia es que ahora con 44 he entiendo las palabras de Poniboy Curtis.

Con 16, jugábamos a desbancar los mitos, las frases hechas e incluso las teorías científicas.

Nos motivaba y nos alentaba buscar argumentos sólidos para desmontar a los grandes sabios de la historia de la filosofía y de la literatura.

Cuando nos hacemos mayores sentimos que somos los mismos, que tenemos la misma esencia y los mismos pensamientos.

Fíjate en esto: Yo siempre decía que sí los momentos felices se acababan era incluso mejor porque los volvías a desear. Es decir, olvidar o dejar de tener esa sensación orgásmica de subidón, de felicidad. Pero olvidarlo un 90% para que ese 10% restante nos aliente a volver a desear ese placer. Suena bien, es bonito y es una realidad.

10 años estuvo Odiseo intentando volver a casa porque recordaba algo. Quizá un atisbo de felicidad.

La diferencia ahora es que cuando tengo un momento de esos de felicidad soy súper consciente de ello. Y no quiero que se acabe. No he llegado nunca a saturarme de felicidad. ¿Eso existe? ¿Conoces a alguien que se haya saturado de felicidad?

Me gustaría algo así. Dar asco de tanta felicidad. Que las cosas me vayan bien, ¿sabes?

… No tener que esperar que pase el tiempo para que me olvides, me eches de menos y me vuelvas a desear…

¿Puede, entonces, lo dorado permanecer?

Puntuación: 1 de 5.
REFLEXIONES PUNTUALES

Selfie

Hoy he tenido una reflexión.

Estaba subiendo las fotos al blog (subí el post y, una semana después, he subido la imagen… Es lo que se llama aprendizaje) y he tenido que escoger una que representara que soy fan de mí misma. Los tags utilizados han sido amor propio, selfie y narcisismo.

Hace unos meses alguien me dijo que mis selfies me hacían aparentar ser una persona narcisista. “¿Yo? La de la baja autoestima por antonomasia…?”Me gusta subir a menudo imágenes de mi misma, de mi pensamiento de mis reflexiones de mi evolución. Me hacen sentir más fuerte y quién sabe quizá mis fotos alienten a alguien.

Pero, al escoger la imagen para fan … he escogido un selfie. Y yo me he preguntado ¿qué significa un selfie?

Un selfie significa amor propio, quererse, autoestima, pero también soledad.

Una foto es un captador de momentos, así lo veo yo, pero, ¿qué sucede cuando quieres captarte y tienes que autocaptarte? Se llama selfie.

Fan representa mi amor propio, lo mucho que me gusta mirarme, leerme, conocerme; pero fan habla de mi soledad. De mi búsqueda hacia que tú me leas, me mires, me busques y me sonrías.

Soy muy fan de mí, pero me gustaría, ser más fan de ti.

Fan de mi fan.

Y, así, dejar los selfies a un lado y hacer un inventario de momentos en cada una de nuestras memorias.

 

Puntuación: 1 de 5.
REFLEXIONES PUNTUALES

Frustración

Me siento algo frustrada. No sé cómo hacer esto. En la era de las imágenes, de los vídeos y de los bailoteos yo me propongo que mi voz trascienda.

Me río hasta yo porque realmente no digo nada. Pero quiero transcender.

No tengo una inteligencia brutal, no sé mucho de nada. No puedo investigar más allá de mi manera de sentir. Pero, quiero transcender. Tengo ratos de pequeñísimo. Pero me niego a victimizar.

Ayer me dijeron algo tan curioso que no me lo quito de la cabeza: ¨Te apoyo tanto que no te voy a leer. Que sean los demás quienes te descubran.¨

Y yo me pregunto, ¿si quien me quiere no cree en mí, no opina, no comenta, 

No me pienso empequeñecer, ni voy a pasarme a la era de los vídeos bailongos. No, me niego. Tengo voz. Y quien llegue aquí de rebote, la leerá.

Y si no llega nadie, seguiré luchando. Sin apoyo, sin entendimientos, sin me gusta, sin seguidores.

Nadie ni nada va a poder conmigo; porque nunca jamás, voy a dejar de ser una soñadora.

Puntuación: 1 de 5.