REFLEXIONES PUNTUALES

Momentazo

Estoy pletórica.

No sé cómo expresar la explosión que llevo dentro.

Respiro y me entra el triple de aire,

y pienso en lo dichosa que es la vida.

Que cuando estas algo más apagada te da un subidón de golpe, que te hace no poder dejar de sonreír.

Estoy en racha. Lo tengo que decir.

La verdad es que parece que el azar está de mi lado, pero no creo en él. Vaya.

Creo que esto que me está pasando son señales. El universo confabula para que yo sonría y sea feliz.

¿Pero cuál será el mensaje de universo? ¿Lograré descifrarlo?

¿Durará mucho tiempo? ¿Será una ficción mental y solo es buena suerte?

Sea lo que sea, ahora mismo estoy pletórica. Se me escapa tanta felicidad del pecho. La sonrisa me va a romper la boca, ¡me crezco, subo, me elevo!

Soy feliz, en este momento…

¡Corre, Maribel! Disfruta…! Que si hay algo que dura poco en la vida son los momentos como este…

REFLEXIONES PUNTUALES

Los lazos ridículos

Hasta el día de hoy, en el cual he visto una peli en la que la protagonista se aferraba a estar con su marido, que no la quería, ni ella misma quería , solo por el simple hecho de sentir ese ‘orden’, ese que ‘todo está en su sitio’, he creído en los lazos.

No puedo dejar de pensar en que toda mi vida he buscado o creído súper genial la idea de tener lazos o vínculos.

Los hijos, la tradición, la convención social…. han sido en muchas ocasiones motivos para tener una vida al lado de alguien que no te hace feliz…

Siempre ha sido así pero, yo me pregunto, ¿sigue siendo así?

——-

Siempre he pensado en que los lazos son bonitos y positivos y buenos. Hasta hoy.

——

Hace unas semanas conocí a una chica que buscaba desesperadamente crear lazos. Tener una amistad de toda la vida en 10 min. ; para lograrlo, lo daba todo y estaba ahí. Al 300%. No se le escapaba una.

En ella pude ver el reflejo de lo que es condicionar a alguien a estar ahí: ‘Como yo te doy, tú tienes que darme’. Ahí fue cuando me di cuenta de que quizá no se pueden crear lazos con todo el mundo y menos a la fuerza…

Mira, al final las personas pasan por nuestra vida para detectar características de nosotros mismos, y ella me enseñó que no se puede forzar. Nada.

La peli de hoy ha sido otro espejo: si te aferras en mantener una relación por lazos, conveniencia ninguno de los dos será feliz.

———-

Ahora mismo estoy en crisis. Mis creencias se han desmontado por completo y donde veía amor solo existe presión.

Quiero decir, si ves a una persona durante un tiempo se acaba creando un vínculo, cierto amor.

Pero, ¿cómo detectas si ese vínculo es ridículo?

¿Cómo desmontas lo que por sí solo se ha ido montando?

¿Qué determina que haya lazos entre dos personas?

Reconocer los lazos es complicado…

Ponerles fin más…

Pero si haces parecer que no hay lazo, ¿el vínculo se refuerza?

¿O se refuerza el deseo? La libertad y el libre albedrío excita, pone; pero no crea vínculo.

Qué curioso…

¿Vínculo o no vínculo?

Estoy escribiendo y mientras escribo me he dado cuenta de la clave de todo… No es lo mismo lazo que vínculo …

Un lazo es forzado, tiene nudo y aprieta.

Un vínculo de repente un día te das cuenta de que está ahí. Sin más.

Pero somos manipuladores y nos aprovechamos de los vínculos para transformarlos en lazos y así condicionar a que las personas estén a nuestro lado. A veces ponemos caritas, otras victimizamos, siempre con el mismo fin: Que no te vayas.

Dentro de toda esta reflexión tengo que reconocer que me siguen gustando los vínculos. Los que surgen, se crean, los que hacen que sonrías cuando nos miramos.

No quiero lazos bien atados, deseo vínculos. De esos como los del cordón umbilical que nos une a nuestra madre… No creo que no haya nada más bello que esa sensación de pertenecer.

Por pertenecer me refiero a esa sensación que nos producen los lugares y las personas de sentirnos en un lugar seguro.

Creo que si te sientes así con alguien, se crea algo entre los dos que es irrompible. Nunca vas a dejar de sonreír al ver o pensar a esa persona…

Eso es bello y une.

Lo que desune es no evolucionar; no comunicarse, no decirle a tu ‘sitio seguro’ cómo te sientes… Y es ahí cuando el vínculo va cobrando fragilidad y lo decoramos con cintas de seda…

Es ahí cuando las cosas empiezan a cambiar y la balanza empieza a deteriorar esa cosa bella que había entre los dos…

Me da mucha pena que la vida sea así… pero nos queda el recuerdo, el aprendizaje, algo de ti en mí….

Con lo cual un lazo/vínculo nunca puede ser ridículo…

Pero, si no es real….

Tarde o temprano,

se romperá solo…

REFLEXIONES PUNTUALES

Contrapicado

Recuerdo que cuando vi “El club de los poetas muertos” aprendí y descubrí que mirar las cosas desde arriba te enseñaba un plano distinto de la realidad.

Por ello, aunque me sentía pequeñita, me subía a cualquier bordillo, murete, silla o incluso mesa.

La gente me veía como inmadura o con cierto toque infantil, pero yo sabía que, desde allí, en lo alto solo, podía sentirme al nivel de los más grandes.

Si estaba en alto, desde cualquier lugar, sonreía y cual Walt Whitman me auto recitaba el “¡Oh, capitán, mi capitán!”.

No hace mucho que me he propuesto valorar otros puntos de vista… y es ahí cuando me coge la cámara y ¡zas! Me recoge desde abajo y descubro la magnitud del universo…

Y me veo a mí , mi yo desde otro plano, también real, donde ya no soy pequeña y soy más alta, parezco hasta súper modelo. Vale igual tanto no…

Pero donde veía ‘pequeña’ ahora veo ‘universo’. Y a mí formando parte de él.

Perteneciendo.

Y, entonces, sonrío, y me vengo arriba y crezco, y desde ahí, tocando tierra y contigo delante grito para mis entrañas “ ¡Oh, capitán, mi capitán!”.

Y por primera vez en mi vida siento que no soy ‘menos’, que soy ‘más’. Y que soy ‘también’.

Y siento que sigo teniendo el universo encima mío, que aun estando debajo, me sigue y me acompaña….

…Y entonces desde la tierra y desde lo bajo, alzo mi mirada al cielo y sonrío de nuevo…

REFLEXIONES PUNTUALES

Cicatriz

Y pienso en ese lugar
Y al pensar me siento en él…

Y sonrió porque hay lugares donde es inevitable sonreír…

Hay momentos, recuerdos, personas y canciones que son capaces de cambiarlo todo…


De cambiarme del todo…


De inspirarme, de motivarme…

Capaces de que en un ¡zas! me cortocircuite…
Y me venga arriba…

Es entonces cuando se me ensancha el corazón. Y flipo.

Yo no tengo otra palabra mejor para expresar lo que me sucede… Pero es una sensación brutal.

No sé si a ti te ha pasado alguna vez… Pero, para mí, algo se escapa de mi cuerpo… Y no puedo dejar de palpitar… Y me inunda una sensación de felicidad máxima que no entiendo, que me supera y entonces me siento de nuevo en un eterno pero efímero síndrome de Stendhal

Y siento tanto dolor y tanto placer en cada uno de esos momentos que sería capaz de matar por esa cicatriz….

Un eterno y efímero complejo… como el que siento cuando estoy a tu lado…

Te leo. Te siento. Te oigo. Te recuerdo… A ti, mi cicatriz.

REFLEXIONES PUNTUALES

Deus ex machina

Esperaba que pasaran los días para que sucediera el milagro del universo. Ese que dicen que en los momentos más críticos baja un Dios y lo arregla todo.

Lo esperaba bajando en un carro, desde el cielo para mí, para salvarme.

Y mientras pasaban los días y yo me encontraba alerta ante mi posible milagro, veía pasar por mi vida carreteras, autopistas, caminos despiadados, osados, atrevidos e incluso algunos tímidos; sí, existen los caminos tímidos; los llaman senderos y resulta que son paralelos a los caminos habituales.

Sabes, esos caminos también te llevan a lugares. Cada uno de ellos tiene su propio destino.

Son distintos, nuevos, vírgenes y lo que yo no sabía es que esos lugares te aportan una sensación mayor que los más concurridos.

El misterio, lo que no te esperas, lo que no sabes que hay detrás te proporciona una sensación de adrenalina tan grande que cuando llegas al final del camino solo puedes suspirar.

Íbamos caminando por ese sendero donde cada piedra, cada hoja seca era una sorpresa para mí. El riesgo y la valentía ante la vida nos regalaba un paraje espectacular.

Tanto que yo sentía que era mi señal de la naturaleza.

Las sensaciones de satisfacción y placer aumentaban y me recuerdo levantando las manos en varias ocasiones y repitiendo hacia mi interior… -“Esto es, es esto….esta es la señal que estaba esperando.”

Sentía que mi Dios había bajado a la tierra, que estaba ahí, en forma de ese Love supreme que siempre he predicado…

Sí,sí…. Daba las gracias al mundo por su belleza y las sensaciones que había introducido en mi interior…

Pensaba que la respuesta estaba ahí, en ese lugar.

Pensaba…

Y realmente estaba ahí. Pero no en la montaña ni en medio de la naturaleza.

Tampoco en ti.

Mi santo grial no estaba en un momento fruto de la adrenalina, de un espasmo momentáneo por sentir que crecía, que conocía… Todas esas nuevas sensaciones eran espectaculares pero no eran lo que yo esperaba…

Esta mañana, un poco más en frío, lo he entendido todo.

Durante unos minutos me he sentido como el mismísimo alquimista llegando al final de su camino…

¿Bajaba mi Dios en carreta en forma de Love supreme? ¿Se personificaba en forma de hojas, piedras y arbustos?

No.

Ha sido en ese momento, justo en ese instante, cuando he abierto mis ojos y he visto que mi Deus ex machina estaba ahí.

– ἀπὸ μηχανῆς θεóς –

REFLEXIONES PUNTUALES

Tu cima, mi logro

Hoy siento el éxtasis de la victoria de los pequeños retos y de los grandes logros.

No puedo decir nada más que no quiero olvidarme nunca de la sensación de llegar a un punto que se me hacía grande y me atemorizaba.

Hoy he aprendido que la vida es sabia. Las cosas suceden cuando toca y de la manera que toca.

He dejado que cada uno de los escalones me llevara hasta la cima y, allí, nos hemos coronado.

Ambos hemos sentido la sensación de que una vez habíamos llegado queríamos más.

El ser humano siempre quiere más.

Y hemos ido a por lo que realmente deseábamos cuando estábamos abajo, en la falda, al principio de todo.

Deseábamos caminar entre las nubes, fundirnos con la niebla y sentir el universo en nuestra piel.

Sin desespero, hemos ido a por ese lugar que aún no sabíamos que existía …

Al llegar, nos hemos mirado y ambos hemos pensado: ‘’ Aquí, sí’’.

Nunca me has visto llorar, pero sabes que, allí, me he emocionado. Sé que los ojos nos brillaban a los dos porque ambos hemos vivido un momento único…

El frío en mi piel me recordaba que estaba expuesta al mundo. No había filtro ni coraza. Piel contra viento.

Teníamos frío pero sonreíamos. Es curioso como no parábamos de hacer fotos para poder rememorar esa sensación. ¿Puede una foto hacerte recordar el éxtasis? No creo. No obstante y desde el atracón de química que he vivido allí arriba intento como una loca y sin pensar plasmar aquí como me he sentido.

En ese momento mi único pensamiento era que el universo lo puede todo. Ahí no había ni patrones ni buenos ni malos pensamientos.

Era una completa fusión con el cielo. Y yo solo sentía que el cielo estaba en mi piel y tú estabas a mi lado.

La niebla que nos había envuelto ya se había disipado y lo único que podíamos hacer era fluir y disfrutar de ese momento…

Tu cima, mi logro.

REFLEXIONES PUNTUALES

El género del amor 3

Estoy obsesionada en saber si mi Zeta, mi perra, me quiere.

La pongo constantemente a prueba para ver su reacción cuando no estoy, cuando me escondo, cuando hago parecer que tengo una chuche y no es verdad, e incluso cuando estoy justo con otras personas a las que doy fe de que también quiere.

Ella siempre está conmigo. Pero cuando vamos a lugares donde hay otras personas, me ignora; me siento la última mona.

Le pregunto si me quiere. Gira la cabeza.

Me acerco a su carita. Me bufa. Y gira la cabeza.

Leí que el contacto visual es muy importante, por ello, busco sus ojitos y la miro. Fijamente. Rollo para que ella piense: “Mamá, estás loca”. Pero como no tiene capacidad para hablar, me mira y se marcha.

Los perros tienen un solo líder, y ese soy yo. Le doy de comer, la saco, le doy mimos, la llevo a sitios, y la quiero como si de mis entrañas hubiera salido.

El amor que siente por mí, lo descubro cuando busca de mi calor para quedarse dormida.

Ese amor es evidente. Pero siempre quiero más.

¿Por qué? ¿Por qué a sabiendas de que no puede hablar yo espero que me diga que me quiere?

El género de amor habla de eso… habla de las mil maneras de sentir de cada ser, ya sea humano, hombre, mujer, animal o plantita.

Son los géneros que me acabo de inventar.

Una plantita también se expresa. Se sugestiona con la luz, con el alimento, con la música, el agua e incluso cuando la miras.

El amor, por tanto, existe por sí solo.

Y entonces viene a mi cabeza aquella frase “facta non verba”.

Cuando tenemos hechos, deseamos palabras y cuando tenemos palabras deseamos hechos…

El ser humano siempre está igual.

¿Y si nos quitaran la capacidad del habla?

Sería muy interesante descubrir qué habilidades desarrollamos para expresar nuestras emociones…

Sea lo que sea y fuere como fuere no me queda más remedio que reconocer y aceptar que Zeta nunca me dirá que me quiere…