POEMARIO EMOCIONAL

Soledad

De repente has aparecido.

Cometemos actos que no esperamos que tengan consecuencias;

Pero estás aquí y ya no puedo hacer nada.

Me asusto.

Pienso en cómo sacarte de mi vida;

en los pasos a dar para que por tu misma fuerza te escapes, te marches, te alejes de mí…

Porque no te quiero,

porque me alteras,

porque no me gustas…

Ni la luz ni mis trucos de magia ni siquiera los ladridos te alejan de mi vida…

Pero es que no te quiero.

Márchate.

Antes de que tenga que recurrir a la violencia…

Antes de que en contra de mis principios tenga que usar…

El matamoscas.

POEMARIO EMOCIONAL

Dark

He vuelto a la realidad.

De hecho volví el domingo.

Pero ellos han acechado hoy.

Comienza de nuevo la batalla. La lucha contra mí misma.

Pasado y presente y esa gruta temporal, ese agujero negro a través del cual voy y vengo.

Mientras busco la fisura para cerrar la tortura del pasado que me persigue, respiro hondo, miro cada una de las baldosas que piso: seguido, me escribo a mí misma.

Me escribo una carta, un mensaje que me llegará una y otra vez hasta que logre encontrar la clave secreta que me descifre el enigma para matar a todos mis demonios.

POEMARIO EMOCIONAL

Mi propio concepto del amor

Y cuando te miro y sonrío,

sonrío y te veo.

Y te siento y me acerco.

Y te toco aunque estés lejos.

Y me calmo y me asombro y me escribes y te quiero.

Me dibujas, me iluminas, y me miras, aunque no te veo.

Mientras viajo, mientras caminas, durante el paseo y al dormir;

comiendo, viendo la tele, mientras leo y al sufrir.

Me privo, me limito, lo escondo;

No puedo.

Se escapa, se me sale, lo expulso;

te quiero.

POEMARIO EMOCIONAL

El paso principal para matar a mis demonios

Reconocerlos.

Tenerlo bien ubicados.

Para ello es importante el trabajo previo. Seguro que te lo han dicho antes.

Localízalos; los encierras.

Te esperas unos días. Se tranquilizarán.

Y ahí, empieza tu parte. El trabajo profundo. La lucha contra ellos.

No sabemos qué pasará.

Pero sí sabemos a por lo que vamos.

Su exterminación. El fin de sus días.

El acabose.

Y una vez fuera ya de este mundo, la vida que vivo y pienso tendrá un nuevo nombre:

Realidad.

POEMARIO EMOCIONAL

Me duele

Siento que me voy a morir.

Me retuerzo de dolor.

Me tiembla el cuerpo.

Frío, escalofrío, corrientes eléctricas dentro de mi ser.

Quiero llorar pero el dolor me lo impide.

No puedo ni mirar hacia adelante.

Me mareo.

Intentando avanzar he tropezado y me he comido una puerta.

Me quiero ir.

Pero no puedo.

¿Somatizo?

Odio sentirme sola cuando me encuentro mal.

Pero odio que me hablen, me pidan y me reclamen también.

¿Qué necesito?

Un abrazo, un hombro donde llorar.

Sentir tu calor. Darte el mío.

Si todo fuera así de especial al menos moriría con una sonrisa en mis labios …

POEMARIO EMOCIONAL

El caracol

Sentía que llegaba a donde me había propuesto llegar.

Pero no hacia aquella meta que deseaba alcanzar.

Quizá porque eras tan solo tú la que deseaba que llegara a ese lugar…

Todo mi trayecto personal estaba siendo una consecución de antagonismos:

La lentitud del caracol que hoy me acompañaba, en contraposición con la velocidad de mi bici.

Ella me llevaba donde yo quisiera a gran velocidad, pero mi ritmo se atenuaba cual caracol cuando se trataba de llegar a ti.

Entonces los días eran grises, la lluvia persistía en mi lugar, y no había alforja que pudiera protegernos.

Sentía que mi vida era una metáfora, como un camino paralelo al tuyo,

en el que no sabía si llegaríamos al mismo lugar pero, al final,

un camino en el que me gustaba verte,

en el que me gustaba sentir que estabas ahí.

Cerca de mí.

Aunque yo,

por más que quisiera,

no pudiera estar a tu lado…

POEMARIO EMOCIONAL

La era

Una nueva era.

Una nueva yo.

En constante búsqueda entre lo que fui y lo que era.

Era, fui, soy y seré.

Débil, dulce, inconsciente, inconstante, poderosa.

Piernas, brazos, manos y cabeza:

Todo ello formando este ser.

Pero este ser ha incluido más. Tú estás ahí.

Tú, fruto de otro era, fuiste, eres y serás.

Y yo, ahora, estoy ahí.

Tus piernas, tus manos, tus brazos, tu cabeza y tu corazón: Ese eres tú.

Éramos, fuimos, somos, ¿Seremos?

Y mientras mi cabeza volvía al presente,

mis ojos se entornaban,

humedecían,

mi boca me sonreía,

y todo mi ser se erizaba,

porque de mi corazón partía un hilo rojo,

que buscaba el tuyo,

y era tan largo…

como los kilómetros que tú pudieras recorrer…

  • Palmera
    A veces pienso que los tres palos que sujetan una palmera son más fuertes que yo. Es curioso, esta mañana me sentía feliz, sonreía, las cosas empezaban a ponerse… Sigue leyendo Palmera
  • Nubes de Niebla
    Siempre me ha gustado la niebla. Profunda e intensa como yo. Aunque normalmente no me deja ver más allá. De entre todas las cosas que hay ahí fuera, no… Sigue leyendo Nubes de Niebla
  • El viaje
    Sobrevolar la lluvia no me hace más feliz. Estar en el cielo no me sirve de nada. Sin ti no me vale. Sin ti no quiero. No me apetece.… Sigue leyendo El viaje
  • El dilema
    Ser o no ser. A menudo me pregunto por qué está mal ser como soy. Ser o no ser. Esa es mi cuestión.
  • Reconstrucción
    Han reconstruido los cristales rotos. Más bien los han sustituido. Nueva fachada pero por dentro me siento igual. Rota. A trozos. Recordando mi pena. Bajo la tortura que merezco.… Sigue leyendo Reconstrucción
  • Forajida
    Cuando se es una forajida, poco hay que explicar. Vives constantemente en peligro. Con sensación de haberte saltado la ley y con el riesgo de que quien sea te… Sigue leyendo Forajida
POEMARIO EMOCIONAL

El cazador cazado

Hay mensajes que te torturan el alma.

Hay señales que te arrastran hasta el punto de partida.

Es el punto en el que haces clic.

Y te das cuenta de todo,

y te escondes tras una máscara;

pero esa máscara no es un lugar seguro.

Te duele el corazón.

Porque no eres tú.

Y ahora todas las señales que te taladran,

te torturan el alma…

Y no te queda más remedio que reconocer…

Que ese tú…

Soy yo…

POEMARIO EMOCIONAL

El duelo

Jamás pensé escribir una elegía.

Jamás pensé tomar esta decisión.

Pero no había opción;

no me dieron a elegir.

Pocos duelos permiten una despedida.

El mío, sí.

Debería estar al menos medio feliz.

Pero hoy no hay nada positivo que ver.

Hoy no soy resiliente.

Me aguanto las lágrimas.

Me asusto.

No es lo que quiero.

Pero no tengo opción.

Mi duelo ya ha empezado.

Pero no quiero.

¡No quiero!

No quiero…

POEMARIO EMOCIONAL

Estreno

Siempre hay una primera vez para todo.

Para estrenar un paraguas.

Para abrir los ojos.

Para ver la lluvia.

Y para mirar hacia adelante.

Siempre hay una primera vez para todo.

Para alzar la mano.

Para decir lo que piensas.

Para coger tu mando.

Siempre hay una primera vez para todo.

Y aunque lo hagas y no salga bien,

por suerte, casi, casi, casi, siempre,

tendrás una segunda oportunidad.

POEMARIO EMOCIONAL

Parálisis emocional

Lo volví a a sentir.

Tal belleza me abrumaba;

hasta el nivel de quedarme sin respiración.

Mi corazón palpitaba tan rápidamente que no permitía al aire pasar.

Te miré.

No te diste ni cuenta pero yo estaba al borde del colapso.

Intenté recordar todas aquellas técnicas ya aprendidas -teóricamente- para que no tuvieras que llamar a urgencias.

-‘No puedo con tanta belleza’-Te dije.

-‘Es espectacular’- Contestaste.

E intentando superar la magnificencia de aquel lugar,

me puse la mano en el pecho,

alcé la cabeza,

y empezamos, de nuevo, a caminar…

POEMARIO EMOCIONAL

A petición

Por siempre… esas eran las dos palabras más deseadas en mi vida.

Esas las que no llegaban.

Esas las que yo esperaba de ti.

‘Por y para siempre’. Sonaba tan bien…

Deseaba todo en mi vida.

Tú no deseabas más que lo que tenías.

Mi mundo siempre había sido una incongruencia entre lo que deseaba y lo que obtenía;

quizá con lo que me conformaba.

Pero me bastaba si tú estabas en él.

Tu sonrisa, tus ojos avellana, el sabor de tu piel. Su color. Todo me bastaba.

Todo bajaba el platito de la báscula hacia abajo y pesaba tanto que ya no me importaba sentirme incomprendida.

Incomprendida por ti.

Vivía esperando tu huida ante mis roces, mis caricias, mis miradas de amor.

Tú resistías. Resistir. Sí, esa era la palabra.

Resistías aún no sé muy bien por qué… algo sentirías. Pero sé que tus pánicos y tus muros nunca te dejarían ir más allá.

Quizá era por mí, pero me gustaba pensar que era por ti….

Vivía a petición. Tu petición.

Pero cualquier reclamo tuyo, hacia mí, era la vida para mí.

Y cada día el platito de la báscula pesaba más y más y más…

POEMARIO EMOCIONAL

El camino

El camino que me llevaba hacia ti no era el habitual.

Recuerdo otro transporte distinto al que cada día me llevaba a mi casa.

Sus asientos eran azules, como estos en los que ahora estoy sentada; pero, no me preguntes por qué, yo veía ese azul mucho más intenso.

Sí que tengo que reconocer que las personas que siempre lo habitaban me parecían advenedizas. Yo estaba cómoda en cada uno de los vagones que me acercaban a ti, pero me sentía ajena a ese lugar.

Probablemente la advenediza era yo.

De hecho reconozco que nunca pertenecí a él.

Cuando salía de ese vagón, buscaba el camino recto…

Ahora que lo pienso, yo lo veía recto, pero realmente estaba lleno de curvas; curvas que nunca lograría girar.

En mi pensamiento rondaban las vidas y las emociones de las personas con las que me había cruzado. Me las imaginaba súper emocionantes.

Pero para mí la emoción eras tú.

La brisa del aire que acontecía, la sutil lluvia de verano, hasta el azul del cielo me parecían más bellos que de costumbre.

No lo podía evitar. Tu esencia lo envolvía todo.

Cuanto más avanzaban los días, y más llovía, más nubes había, y yo más sentía.

Tu camino ya era como un poquito mío, y cada una de aquellas calles eran testigos de la magia que había en mis ojos. Sin más, sonreía.

Mi mundo era mágico, repleto de ilusión.

Mi ilusión, pero me bastaba.

Siempre he pensado que la vida tiene un final feliz, y que contigo me estaba esperando uno.

Pero sabía que era un sueño; mi sueño.

Cuando llegaba a tu puerta mi corazón se volvía loco. Palpitaba y palpitaba. Nunca dejó de hacerlo.

Solo con recordarlo, me vuelve a palpitar.

Mi piel erizaba al verte y para que no te dieras cuenta, yo miraba a lo lejos… Intentaba disimular.

Jamás lo supe hacer bien…

———

A día de hoy, aún recuerdo el camino que me llevaba a tu casa…