REFLEXIONES PUNTUALES

Raphaëlle

Ayer conocí a Raphaëlle. Ella no sabe que yo existo.

Quizá me vio. Pero no conoce mi historia.

No sabe que yo, siendo mujer, he sufrido las mismas crisis de identidad que él sufría.

Raphael que se crió en Normandía, se sentía diferente, fuera del orden que había establecido en su pueblo.

En su pueblo y en el mundo. Aunque lo descubriría más tarde.

A mí me pasaba igual.

Fíjate, mi crisis quizá no era de género, aunque, por supuesto, he pasado por la fase quién soy y qué me gusta. Pero mi crisis de indentidad venía provocada por un exceso de raciocinio.

Raphaël pudo ponerle nombre a lo que le pasaba, yo aún no.

Ayer mientras la escuchaba me di cuenta de lo importante que es identificar lo que te sucede, lo que sientes, para entender cuál es tu camino y con quién y cómo te quieres relacionar.

Yo entendí que mi problema era que mi cerebro funcionaba a súper velocidad; no sé aún qué nombre tiene pero justo hace 3 semanas un medico especializado me dijo que tenía que ver con el hipocampo.

Las crisis de identidad pasan por diferentes fases y ellas te acaban derivando a lo que hoy eres.

Raphaëlle se cruzó con un médico que sin más le dijo que ella era una mujer en cuerpo de hombre. Parecía que no había más opción . Al final, después de mucho pensar, él pensó que así era.

Ella eligió ese camino por la dualidad, la dicotomía del mundo en el que vivimos y que nos obliga a elegir.

Me pongo en su piel.

Recuerdo que hace unos años intenté reducir mi nivel de infantilidad. Me volví seria, dejé de sonreír, era sedentaria y hasta dejé de teñirme.

Para entrar en ‘el mundo’ yo desaparecí. Mi entorno , equivocado, me hizo sentir que debía ser así. Ya no tenía 15 años.

Dejé de ser feliz.

Por suerte, con el tiempo, volví a ser yo y poco a poco fui recupérando mi esencia.

Mi verdadera yo salía de a luz más fuerte y madura que nunca.

Disfrutaba de mi madura infantilidad. Era fantástico.

Decidí ser yo misma en un mundo donde sabía que los demás se aprovecharían de mí. No me importaba.

Ser lo que tocaba no era lo mío. Lo mío resultó ser ‘Maribel’. Qué bien suena ahora que ya ha pasado algún tiempo…

Sigo pensando en Raphaëlle y en si su decisión fue la vía para su felicidad. Ojalá que sí.

A ella adaptarse a lo convencional le haría sentir su propia identidad pero a mí, adaptarme, me la quitaba…

Me emociona la belleza del mundo. Me emociona que seamos tan distintos.

Me emociona que haya sitio para las dos. para las tres cara de la moneda. Para las infinitas opciones…

Un lugar donde cada uno lucha por sus sueños, por sus pasiones, por las cosas que quiere…

Me emociona como nuestro mundo es un lugar de integración y aceptación. Un lugar donde todos cabemos y todos nos respetamos.

Un mundo para ti. Un mundo para mí, un mondo para él.

Él, ella, ello. Ser humano, animal o insecto.

El arco iris y todas sus variantes y derivados.

Peinados, patas de pantalones, decoración, bebidas, comida, tipos de deporte…

Un lugar donde a cada uno nos permiten ser uno mismo.

Un lugar donde dejamos al pequeño Raphaël convertirse en la bella Raphaëlle….

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