REFLEXIONES PUNTUALES

Sincericidio

Hace tiempo que no te escribo, que no te digo nada.

Pero estaba pensando que deberías saber cómo estoy.

Si tuviera que definir cómo me siento en una única palabra, sería ‘Revelación’.

Es una palabra que me encanta; se trata de cuando adviertes hechos, sensaciones, sentimientos, realidades.

Me gusta tanto que incluso hace unos años me inventé un dicho:

Revelación

Relevación

Creo que cada vez que te das cuenta de algo, algo cambia en ti. La consciencia es el motor fundamental para el cambio.

Es como un espejo en el que te ves desde fuera y reconoces tus movimientos y pensamientos.

¿Que a qué viene todo esto ahora?

Pues tenía unos 9/10 años quizá. Era una risueña parlanchina, igual que ahora pero no sabía lo que significaba tener valores. No lo sabía pero los reconocía en los demás. ¡No hay nada más bonito que ver al otro y decirte a ti misma: ¡Yo quiero ser así!

Pues igual que cuando hice mi lista de estándares hace unos 6 meses, ya con 10 generé mi primera lista:

Cómo quiero ser.

Sí, me planteé la persona que quería ser, la definí y cual Platón me metí tanto en el papel que me creí mi propia máscara.

Mi personaje era alegre, divertido, inteligente, buena persona y como buena leo tenía que ser la mejor del mundo en todas y cada una de mis cualidades. ¿Os empieza a cuadrar no?

Ser la mejor en todo. Es muy duro eh, implica sacrificio, voluntad y un contraste con el resto del mundo.

Que te llamen rara, intensa, que te digan que tienes que cambiar o que te rechacen solo por el hecho de esforzarte en hacer las cosas bien.

Esa ha sido mi vida. Mi afán por destacar, siempre desde la bondad, me alejó de personas que tengo la gran suerte de que aún a pesar de todo hoy me adoran.

Todo era genial, me decían que era súper buena persona, mi altruismo era superior a cualquier santa y yo era feliz así.

Fue el pasado febrero, después de definir mi lista de estándares cuando descubrí mi rol. La salvadora. Vi que tenía heridas de la infancia incrustadas en mi corazón y que lo que buscaba era constantemente la aceptación de los demás.

Empecé a decir No.

Pero mi base de ser buena persona y mi alto nivel de consciencia seguía ahí.

Me gusta la gente que te regala una sonrisa. Yo hasta ayer sonreía por todo. Te sonreía por nada.

Hasta incluso cuando lloraba o cuando recibía las migajas de tiempo de las personas que quería, sonreía.

Aceptaba cualquier cosa. Seguía siendo buena persona. Y salvadora.

Todo esto era la introducción. Lo escribí creo que hace dos días.

Dos días en los que por un hecho fortuito reconocí mi identidad. La que muestro a algunas personas.

Vi a la salvadora. La cuidadora a toda costa. Vi el amor puro que derrochaba a diestro y siniestro.

Esa era yo. Pero no soy esa. Es todo una mentira.

Os he engañado. A todos.

Oculto mi verdadero ser bajo la imagen de lo que creía con 10 años era ser ‘genial’, sin más.

Os pido perdón. Por intentar complaceros en todo momento y por lo que se viene.

Se viene mi verdadera yo.

Se viene, Maribel.

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