REFLEXIONES PUNTUALES

Deus ex machina

Esperaba que pasaran los días para que sucediera el milagro del universo. Ese que dicen que en los momentos más críticos baja un Dios y lo arregla todo.

Lo esperaba bajando en un carro, desde el cielo para mí, para salvarme.

Y mientras pasaban los días y yo me encontraba alerta ante mi posible milagro, veía pasar por mi vida carreteras, autopistas, caminos despiadados, osados, atrevidos e incluso algunos tímidos; sí, existen los caminos tímidos; los llaman senderos y resulta que son paralelos a los caminos habituales.

Sabes, esos caminos también te llevan a lugares. Cada uno de ellos tiene su propio destino.

Son distintos, nuevos, vírgenes y lo que yo no sabía es que esos lugares te aportan una sensación mayor que los más concurridos.

El misterio, lo que no te esperas, lo que no sabes que hay detrás te proporciona una sensación de adrenalina tan grande que cuando llegas al final del camino solo puedes suspirar.

Íbamos caminando por ese sendero donde cada piedra, cada hoja seca era una sorpresa para mí. El riesgo y la valentía ante la vida nos regalaba un paraje espectacular.

Tanto que yo sentía que era mi señal de la naturaleza.

Las sensaciones de satisfacción y placer aumentaban y me recuerdo levantando las manos en varias ocasiones y repitiendo hacia mi interior… -“Esto es, es esto….esta es la señal que estaba esperando.”

Sentía que mi Dios había bajado a la tierra, que estaba ahí, en forma de ese Love supreme que siempre he predicado…

Sí,sí…. Daba las gracias al mundo por su belleza y las sensaciones que había introducido en mi interior…

Pensaba que la respuesta estaba ahí, en ese lugar.

Pensaba…

Y realmente estaba ahí. Pero no en la montaña ni en medio de la naturaleza.

Tampoco en ti.

Mi santo grial no estaba en un momento fruto de la adrenalina, de un espasmo momentáneo por sentir que crecía, que conocía… Todas esas nuevas sensaciones eran espectaculares pero no eran lo que yo esperaba…

Esta mañana, un poco más en frío, lo he entendido todo.

Durante unos minutos me he sentido como el mismísimo alquimista llegando al final de su camino…

¿Bajaba mi Dios en carreta en forma de Love supreme? ¿Se personificaba en forma de hojas, piedras y arbustos?

No.

Ha sido en ese momento, justo en ese instante, cuando he abierto mis ojos y he visto que mi Deus ex machina estaba ahí.

– ἀπὸ μηχανῆς θεóς –

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